Botonera

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9.2.21

NOVEDAD: I. "IMAGEN SOBRE IMAGEN. MIS HISTORIAS DE CINE I", Santos Zunzunegui, Valencia: Shangrila 2021






El libro que el lector tiene entre sus manos recoge la versión escrita de una enseñanza oral. La impartida en la Elías Querejeta Zine Eskola de San Sebastián durante el curso académico 2018-19. Responde, además a una propuesta que ningún estudioso del cinematógrafo podría rechazar: elegir las películas de mi vida, indagar en la manera en que ciertas obras han marcado mi manera de relacionarme con el cinematógrafo.

Por tanto estamos ante un caso particular. Que no aspira a proponer un supuesto canon más menos normativo. Ni tampoco trata de jugar a ese juego divertido pero banal que consiste en señalar los pretendidos mejores filmes de la historia del cine. Se trata de algo mucho más íntimo, de hablar de la manera en que la frecuentación de esas obras (doce simples películas que sirven de muestra de muchos centenares vistas a lo largo de casi siete décadas, de tantas y tantas horas consumidas en la oscuridad de las salas) han construido mi manera de “vivir el cine”, de “vivir en el cine”, de “vivir con el cine”. Se trata de intentar explicar cómo y de qué manera esas películas me han atravesado, marcando a fuego la manera en que a partir de las ventanas que me han abierto sobre la vida, han moldeado mi manera de pensar el cine. Porque, eso sí, no creo que haya mejor forma de vivirlo que pensándolo. 

Para ello me he visto obligado a volver la vista atrás hacia esa escena originaria que muestra a un niño que entraba de la mano de su madre en esas acogedoras salas de barrio (¡los cines de barrio, las sesiones matinales de los domingos, las interminables sesiones continuas!) de mi ciudad natal. Salas cuyo espacio tenía la virtualidad de transmutar las mañanas y tardes de los días festivos, a través de una alquimia cuyos secretos apenas intuía, en territorios soñados. Territorios en los que, como dice la célebre frase de Michel Mourlet que Jean-Luc Godard pone en boca de André Bazin en el inicio de Le mépris, el cine ha venido para sustituir nuestra mirada por un mundo que sea acorde con nuestros deseos. 

Santos Zunzunegui



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