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13.9.18

III. "ZARZA-ROSA", Éric Chevillard, Swann Narrativa, Shangrila 2018






Nací de la última lluvia como una vieja sahariana, pero exploré la mitad del mundo con los herrerillos en el saúco. Son amarillos y azules y picotean sus granos. Justo detrás del saúco, hay un muro. Pero un día di una vuelta y ese muro continúa, casi idéntico. Es el lado que tampoco tiene montaña, ni mar. 
¡Si ustedes supieran cómo me gusta mi casa! Cuando digo “ustedes” no crean que me dirijo a ustedes, porque a nadie le interesa leer mi cuaderno secreto. Además, lo cierro con un candadito. Pero dejo la llave puesta en su aro para no perderla. La gente no es tan deshonesta como para leer estas páginas sin mi permiso. Escoria jamás haría algo semejante y Scorbella es seguramente demasiado miope. 
Scorbella es nuestra vecina bruja. Escoria repite todo el tiempo que no conoce un vecino bueno salvo el australiano para el neozelandés, y entonces se ríe porque nadie entendió nada. Nuestra vecina bruja se viste de negro araña y camina tan encorvada que la verruga en la punta de su nariz de bruja ha desaparecido a fuerza de frotarse contra la acera, no hay otra explicación [...]






   



12.9.18

II. "ZARZA-ROSA", Éric Chevillard, Shangrila 2018






Es hermoso, a mí me parece hermoso, las cosas que vemos, lo que hay en todas partes, es hermoso. Algunas de esas cosas más bien hacen reír, pero eso no les impide ser, también, hermosas. Su forma, sobre todo, me gusta sobre todo la forma de las cosas, ¿se dieron cuenta de las formas que adoptan las cosas? No pienso solo en las nubes. ¿Han mirado ya una silla? 
Pero también me gustan los colores. Le sientan a las cosas de una manera increíble. Siempre el matiz que justo hacía falta y a veces, además, la luz que se posa sobre ese matiz. No digo esto para vanagloriarme porque tengo el nombre de un color. Así hablaría la naranja, pero no soy una fruta. Ni una flor, aunque mi nombre también sea el de una flor. Ni Violeta ni Fucsia, yo me llamo Rosa. Pero Escoria, en broma, en algunas ocasiones, cuando me trepo a él, me llama Zarza, y de golpe el nombre de ese arbusto espinoso y florido es el que me queda mejor y el que he conservado, Zarza-Rosa [...]