Botonera

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21.6.19

y X. "THE NEW AMERICAN CINEMA GROUP. ANTOLOGÍA DE TEXTOS DE 'FILM CULTURE' (1959-1968)", Ramón del Buey Cañas (coord.), Filmadrid / Shangrila, 2019





SHIRLEY CLARKE Y STORM DE HIRSCH:
UNA CONVERSACIÓN

SHIRLEY CLARKE Y STORM DE HIRSCH



The Connection


Third Eye Butterfly




N.º 46, 1968

PARTE I

SHIRLEY: ¿Crees que las directoras de cine cuentan con el aparato técnico necesario para manejarse en su campo?

STORM: Bueno, si no cuentan con él, tendrán otras compensaciones. Pero la escena de Hollywood es interesante como contexto en cuanto al hecho de que se trabaja con lo que yo llamo la mirada condicionada. Las películas deben realizarse conforme a la marca Hollywood, y a las mujeres nunca se las tiene en cuenta como directoras. Si tuvieron ideas propias, lo cual es muy posible y probable, terminaron desanimándose ante el poder de este gran negocio.

SHIRLEY: Ya, lo que conozco de la escena de Hollywood en cuanto a mujeres directoras es realmente fascinante. Probablemente haya solo dos. Está esa mujer llamada algo parecido a Dorothy Hughes (debería comprobar su nombre), que hizo películas normales y corrientes, en aquel momento de serie B. Y también está Ida Lupino, considerada más o menos marginal, que básicamente trabajó para la televisión, pero también dirigió un considerable número de películas.

STORM: La mayoría de ellas en realidad eran productoras, ¿verdad?

SHIRLEY: Sí, pero lo más interesante es que se les permitiera ser editoras, que, en muchos sentidos, es la parte más creativa de la elaboración de una película.

STORM: Esto es muy interesante, pero de alguna manera nunca se le ha hecho mucha propaganda. Creo que lo máximo que se pudo alcanzar en cuanto a reconocimiento público fue algo así como «ella es script girl», una expresión que para mí se convirtió en una especie de sello de la industria. 

SHIRLEY: Sí, el término era «script girl». Por fin se ha cambiado a «script clerk», ya que ahora algunos hombres también hacen este trabajo. Pero hay mujeres «script clerk», mujeres editoras, un par de mujeres productoras —no muchas; como Joan Harrison, la productora de Hitchcock— y creo que ya no conozco a ninguna más: estoy segura de que hubo otras, pero desde luego no se trata de nombres que nos sean familiares. No hay duda de que la reacción de la industria ante las mujeres es muy similar, digamos, a la de la publicidad de la industria automovilística o cualquier otra en la que las mujeres puedan detentar una cierta posición. Es un prejuicio que tienen, pero a la vez permiten a las mujeres ser editoras, lo que siempre me ha parecido muy extraño, ya que cualquiera que sepa un poco sobre cine es consciente de que cualquier cosa que una película vaya a transmitir puede modificarse por medio de la edición. Se puede dar un giro radical a toda la película solo por la manera en la que se monta. Y se ha dado esa responsabilidad a las mujeres, pero sigue sin permitirse que desempeñen el cargo de productora-directora, supuestamente considerado el de mayor responsabilidad. Ha habido mujeres guionistas, y algunas bastante conocidas, como Dorothy Parker, entre otras. 

STORM: Hubo reconocimiento para las mujeres guionistas y, por supuesto, para las actrices  —el «star system»—, pero eso es otro tema. 

SHIRLEY: Pero, de nuevo, la responsabilidad principal en el cine es aquella que el director simboliza y que siempre ha simbolizado. Es el que está a cargo de todo. Incluso dentro del sistema de producción de Hollywood, donde el productor, digamos, tiene la última palabra, por encima de la del director. Supuestamente el director es el jefe creativo, y esto está vetado a las mujeres. 

STORM: Pero, simbólicamente, el director no era el que recibía el mayor reconocimiento por la película. 

SHIRLEY: Ni siquiera decidían el elenco de la película. Muy a menudo recibían el guión cerrado con el reparto ya decidido. Entonces se les llamaba para dirigir todo aquello y, en casos muy raros, alguno llegaba con la idea de ser «el cineasta». Orson Welles, por ejemplo, sería una excepción. 

STORM: Bueno, yo creo que se le consideraba único en ese sentido. Pero esto me lleva a lo que hablábamos antes sobre otra forma de hacer películas, en la que el cineasta se involucra personal y directamente: no se trata de «cine arte» per se, sino del cine entendido como una forma artística en su sentido más amplio.

SHIRLEY: Bueno, ahora tenemos al cineasta total versus, digamos, ser el editor, o el guionista, o el operador de cámara, o el director, etc. […] el concepto de cineasta total, tanto si pertenece a la vanguardia o al llamado cine underground, o al experimental, o al independiente, o al free cinema, o al nuevo cine… los cientos de palabras que ahora se usan refieren parcialmente a un solo término: el del cineasta entre comillas, que significa la persona que tiene la responsabilidad artística de la obra en su totalidad [...]





   



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