Botonera

--------------------------------------------------------------

2.7.19

II. "LA ORGÍA DE LOS MUERTOS. HISTORIA DEL CINE DE ZOMBIS ESPAÑOL", Rubén Sánchez Trigos, Shangrila 2019"




Introducción
MUERTOS, INFECTADOS Y POSEÍDOS

I




Empezaré hablando de mí. De muertos. Cuando en 2008 expresé por primera vez la posibilidad de estudiar la presencia y evolución del zombi en la cinematografía española (por entonces, la idea era limitarme exclusivamente a las películas producidas en la década de 1970; campo que enseguida exigió ser ampliado), me sorprendió encontrarme, casi sin excepción, con dos tipos diferentes de respuestas por parte de las personas con las que compartía esta tentativa. Por un lado, estaban quienes me preguntaban, sorprendidas a su vez, si existían realmente películas de zombis en el cine español; por otro, había otras (muchas de ellas, la mayoría en realidad, procedentes del ámbito de los estudios de cine) que dudaban seriamente 1) que existiese un corpus de títulos suficientemente amplio como para justificar un trabajo de estas características y 2) que, en el caso de existir dicho corpus, la entidad de las películas recabadas ofreciera un interés por sí mismo, más allá de su condición de rarezas o anomalías en una cinematografía que (repetían entonces y, no pocas de ellas, siguen repitiendo ahora) reviste, sobre todas las cosas, una tradición cultural esencialmente realista, costumbrista y naturalista. Mi estupor para con estas consideraciones se debía en parte, pero no sólo, a mi experiencia personal. En concreto, a dos momentos decisivos en mi formación como espectador. El primero de ellos tiene lugar en los primeros años 90, durante el pase en TVE de la película No profanar el sueño de los muertos (Jorge Grau, 1974). No me refiero, claro a está, a la ya icónica emisión propiciada por Chicho Ibáñez Serrador en su programa Mis terrores favoritos, sino a una posterior. De la experiencia sólo recuerdo, con esa viveza fantasmal, equívoca, de las cosas que probablemente no sucedieron así, la imagen de un cadáver viviente arrastrándose de su cripta para atrapar por los tobillos a un par de personas que intentaban huir de la misma. Es una imagen que conservo en formol en el desván mental de las pesadillas latentes, junto al plano secuencia inaugural de La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978) o la silueta translucida de un escuelo gigante deslizándose bajo el agua de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975). La clase de hitos que nuestra memoria cultural impresiona y confunde para convencernos de que el mundo es lo que es gracias al arte. La segunda experiencia se produce casi veinte años más tarde, en un cine de Madrid, mientras visiono Rec (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007) por primera vez. No tiene lugar hablar aquí de imágenes evocadas a lo largo de los años como si de una experiencia real se tratase, dado que ni yo era un niño ni esto ocurrió hace demasiado tiempo, pero sí de la conciencia de estar asistiendo a la consecución, por fin, de un sueño innecesariamente retrasado, a pesar de los recientes y muy influyentes éxitos de Amenábar: el cine de terror español como un espacio propio, un territorio secreto, hecho por y para nosotros, que desde nuestro país compartíamos al resto del mundo con la gozosa malicia de un niño que muestra a los demás el dibujo, torpe y deslavazado, de la cosa que lo persigue en sueños. Míralo, pero sólo míralo. Es mío. ¿Cómo era posible que en mi memoria cinéfila y en la de muchos aficionados estas dos películas conformasen un espacio de culto y a la vez persistiese la creencia de que el cine de zombis español resulta irrelevante para su estudio?

Cualquier persona ante el reto de abordar un ensayo de cierta entidad se plantea, en primer lugar, la necesidad de asomarse a lo que otras han escrito antes que ella. En el caso del cine de zombis español me topé, casi instantáneamente, con un par de cuestiones que, hoy, en perspectiva, diría que constituyen las dos caras de un mismo espejo: una, que no existía (ni existe apenas, a día de hoy) bibliografía específica sobre este aspecto de nuestro cine. Dos, que la (muy) escasa bibliografía existente procedía, en una abrumadora mayoría, de críticos y estudiosos extranjeros (casi todos anglosajones) interesados en el cine fantástico español de una manera tan genuina que contrastaba dolorosamente con la escasa atención expresada, en general, por sus homólogos españoles, con algunas excepciones que enseguida repasaré. No sólo eso: la práctica totalidad de estos textos, esto es, ensayos que abordaban la historia mundial del cine de zombis, reservaban un espacio específico (no necesariamente superior ni inferior al de otros títulos, sino específico) a la cinematografía española, otorgando a No profanar el sueño de los muertos, la tetralogía de los templarios ciegos filmada por Amando de Ossorio entre 1972 y 1975 (1) o, más tarde, la misma serie Rec, el estatus de aquellas obras que, de alguna manera, se distinguen culturalmente del resto en el marco en que han sido inscritas. ¿Por qué, entonces, existía la creencia, entre estudiosos, cineastas e incluso aficionados de que el cine de zombis español o bien no existía como subgénero o bien revestía una importancia marginal en el conjunto de esta tradición? La respuesta, me temo (o mejor dicho, la reflexión inicial a partir de la cual buscar una respuesta) excede el ámbito de este personaje y atañe a la totalidad del género fantástico español en todas sus manifestaciones: literatura, arte, cine, televisión, teatro, cómic, videojuegos. Se trata, antes que nada, de un problema de recepción, de la manera en que determinados agentes oficiales, representantes del canon artístico y del siempre escurridizo concepto del “buen gusto”, han modulado la historia de nuestra cultura, hasta calar, incluso, en generaciones posteriores familiarizadas, de una forma natural, con la cultura popular de los años 70, 80 y 90, lo fantástico, el terror audiovisual y literario, los videojuegos, los cómics. Desde el momento en que, a modo de creencia predeterminada, casi como un mantra, se percibe lo fantástico como una forma ajena a nuestra identidad cultural, sea cual sea ésta, como un préstamo o un robo que nuestros cineastas, escritores o artistas llevan a cabo con otras culturas muchas más dotadas para los asuntos de la imaginación que la nuestra, en ese momento es fácil convencernos de que Francisco de Goya (el autor de las pinturas negras, nada menos) es un pintor eminentemente realista. De ahí a considerar que no se ha filmado un cine de zombis en España de forma continuada o que, de hacerlo, probablemente resulta irrelevante en el conjunto mundial del subgénero, hay muy poco recorrido.  

1. La noche del terror ciego (1972), El ataque de los muertos sin ojos (1974), El buque maldito (1974), La noche de las gaviotas (1975). 

El libro que ahora tienes en tus manos nace, pues, de un vacío. O de varios, si se quiere ver así. Aunque la representación del zombi en el cine ha sido abordada ampliamente y desde muy distintas disciplinas (en particular en las últimas dos décadas, campo en el que se ha producido en una verdadera eclosión bibliográfica), las películas españolas sólo han merecido atención, como ya he adelantado, como un espacio aparte en el marco de estudios extranjeros dedicados al subgénero en el ámbito global. Es el caso, por ejemplo, de la que probablemente sea la más completa aproximación historiográfica jamás hecha a este respecto, Book of the Dead. The Complete History of Zombie Cinema (2), de Jamie Russell, o de uno de los autores que, desde el ámbito académico, más exhaustivamente ha explorado el papel del zombi en la cultura popular occidental del siglo XX, Kyle W. Bishop. Ambos reservan un espacio expreso al cine de zombis español, atención que, además de España, sólo merece la cinematografía italiana. De la misma manera, películas de zombis españolas como las citadas, o como las filmadas por Jesús Franco durante los años 60, o como muchas de las participadas por Paul Naschy en la década siguiente, gozaron en el momento de su estreno de una popularidad internacional en el hoy denominado mercado exploitation que actualmente, en el siglo XXI, lejos de remitir, no ha hecho sino acrecentarse entre las nuevas generaciones de críticos, estudiosos, coleccionistas o aficionados. El ciclo de los templarios ciegos de Ossorio, verdadero fenómeno popular en Alemania, es un caso paradigmático de este impacto.

2. RUSELL, Jamie, Book of the dead. The complete history of the zombie cinema, Surrey: FAB Press, 2005.


Así, además de los trabajos de Russell y Bishop, aparecen menciones a películas de zombis españolas en prácticamente todos los estudios que abordan el cine europeo de terror (3); también aquellos estudios generales sobre cineastas españoles que se han acercado al zombi en su filmografía incluyen invariablemente análisis de las películas en las que aparece el personaje. Es el caso de Jesús Franco (4), Paul Naschy (5) o Amando de Ossorio (6), entre otros directores. Por último, naturalmente, se aborda el cine de zombis español en muchos de aquellos estudios centrados en el cine de terror y fantástico en España. (7) Yo mismo he realizado aportaciones al respecto en los últimos años, tanto en revistas especializadas como en libros colectivos consagrados al estudio del género en la cultura española. (8) Sin embargo, estas contribuciones, aunque valiosas, resultan parciales; no abarcan, por su naturaleza fragmentada, una visión global del personaje en la cinematografía española, ni sitúan la representación del zombi en España en relación con su tradición en el cine precedente. En conclusión, no existe en el ámbito académico o divulgativo ningún intento por establecer de un modo sistemático los orígenes, la evolución o los rasgos característicos del zombi en el cine español, y los únicos esfuerzos en este sentido hemos de buscarlos, significativamente, en fanzines o revistas especializadas, verdaderos baluartes de la cultura popular, en solitario hasta hace poco: artículos como los aparecidos en Cinemanía (9) o Scifiworld (10), así como el especial publicado por el fanzine Monster Worls (11) con motivo del 40 aniversario del estreno de La noche del terror ciego. El primer propósito de las páginas que siguen es, pues, llenar esta ausencia y abordar desde una perspectiva rigurosa este aspecto de la cultura popular española. 

3. Por citar sólo los que más atención prestan al personaje: TOHILL, Cathill y TOMBS, Peter. Immoral Tales: European Sex and Horror Movies 1956-1984. London: Primitive Press. 1995; SHIPKA, Daniel G. Perverse Titillation: A History of European Exploitation filmes 1960-1980. University of Florida, 2007. Tesis doctoral. p.24. Posteriormente publicada como Perverse Titillation: The Exploitation Cinema of Italy, Spain and France, 1960-1980. Jefferson: McFarland, 2011; MATHIJS, Ernest y MENDIK, Xavier (eds.) Alternative Europe: Eurotrash and Exploitation Cinema since 1945. London: Wallflower, 2004; SCHNEIDER, Steven J. 100 European Horror Films, London: BFI, 2007.

4. PAVLOVIC, Tajtana. Despotic Bodies and Transgressive Bodies. Spanish Culture from Francisco Franco to Jesús Franco. p.43. New York: State University of New York Press, 2003; WARD, Glenn. Journeys into perversion: Vision, Desire and Economies of Transgression in the Films of Jess Franco. Tesis doctoral. University of Sussex, 2011; AGUILAR, Carlos. Jesús Franco. Madrid: Cátedra, 2011.

5. TJERSLAND, Todd. ‘Cinema of the doomed: the tragic horror of Paul Naschy’. En SCHNEIDER, Steven Jay (ed.) Fear without frontiers. Horror Cinema Across the Globe. Surrey: Fab Press, 2003. pp.69-80; CAMILO DÍAZ, Adolfo. El cine fantaterrorífico español. Una aproximación al género fantaterrorífico en España a través del cine de Paul Naschy. Gijón: Santa Barbara, 1993; DE CUENCA, Luis Alberto. ‘Paul Naschy: el hombre de las mil caras’. En AGUILAR, Carlos (ed.) Cine fantástico y de terror español: 1900-1983. San Sebastián: Donostia Kultura. Pp.250-70. SALVADOR ESTEBENEZ, José Luis. (ed.) Paul Naschy/Jacinto Molina: la dualidad de un mito. Madrid: Vial Books, 2018.

6. CALVO, Rafael y ZAPATA, Xosé. Amando de Ossorio. Un galego fantástico. A Coruña: Servicio de Extensión Universitaria, 1999; OLANO, Jesús y CRESPO, Borja. ‘Entrevista a Amando de Ossorio’. En Cine fantástico y de terror español: 1900-1983, op.cit. pp.347-374.

7. LÁZARO-REBOLL, Antonio. Spanish horror film. Edinburgh: Edinburgh University Press, 2012; SALA, Ángel. Profanando el sueño de los muertos. Pontevedra: Scifiworld, 2010; Cine fantástico y de terror español: 1900-1983, op.cit

8. ROAS, David. (ed.) Historia de lo fantástico en la cultura española contemporánea (1900-2015). Madrid: Iberoamericana-Vervuert, 2017; SÁNCHEZ TRIGOS, Rubén. ‘Muertos, infectados y poseídos: el zombi en el cine cine español contemporáneo’, en Pasavento. Revista de estudios hispánicos. Vol. 1. nº 1. Invierno 2013. pp.11-34; ‘Tradición y transnacionalidad en el tratamiento de lo fantástico en la saga Rec de Jaume Balagueró y Paco Plaza’, en Brumal. Revista de investigación sobre lo fantástico. Vol. I. nº 2. Otoño 2013. pp.283-307; ‘De Jesús Franco a Pedro Almodóvar. Mad doctors en el cine español’, en HIGUERAS FLORES, Rubén (ed.), Mad Doctors. El sueño de la razón. Madrid: T&B editores, 2013. pp.97-126; ‘El cine fantástico español bajo la sombra de la crisis (2007-2015)’, en PAREJO, Nekane y SÁNCHEZ-ESCALONILLA, Antonio (Eds.), Imaginarios audiovisuales de la crisis. Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra, 2016. pp.157-171.

9. ‘Zombies made in Spain: los muertos vivientes al estilo ibérico’. 31 de marzo de 2012. En línea: http://cinemania.es/noticias-de-cine/zombies-made-in-spain-los-muertos-vivientes-al-estilo-iberico. Fecha de consulta: 4 de septiembre de 2018.

10. ‘El cine de zombies en la España franquista. Los casos de Amando de Ossorio y Jorge Grau’ (Parte I). En línea: http://www.scifiworld.es/articulos.php?id_articulo=711. (Parte II). http://www.scifiworld.es/articulos.php?id_articulo=732. Fecha de consulta: 4 de septiembre de 20018. 

11. ‘Especial Zombie Mediterráneo’. En Monster World. Nº 10. Septiembre de 2011.



Como cabe deducir, el cine de zombis español en tanto objeto de estudio encierra en realidad dos objetos claramente demarcados en él: por un lado, la tradición desarrollada por el zombi como personaje, por otro, el cine español de terror en el que se inscribe. En extraordinaria sincronía, ambos campos resultan relativamente recientes en el área de los estudios académicos. El primer handicap al que este trabajo tiene que enfrentarse es, pues, la ausencia de una tradición académica consolidada en estas líndes. En lo que se refiere al zombi, desde que Estados Unidos ocupara Haití en las primeras décadas del siglo XX, el término forma parte de Occidente en acepciones aparentemente muy distintas. (12) Las discusiones que, desde la filosofía y/o la sociología, consideran al zombi una metáfora multidisciplinar que, desarrollándose originalmente en el cine, en la actualidad tiene un valor independiente por sí mismo se concentran prácticamente en las últimas dos décadas, desde publicaciones inaugurales como The undead and philosophy (13), hasta españolas como Filosofía zombi, de Jorge Fernández Gonzalo (14), Ensayo Z, de Jorge Martínez Lucena (15) o The walking dead (VVAA) (16), George A. Romero de Luis Pérez Ochando (17) o Mundos Z. Sociologías del género zombi (VVAA). (18) La tendencia de estos estudios es la de integrar aspectos tan distintos como la cultura, la crítica ideológica o las relaciones sociales en una visión totalizadora del término zombi como un posible paradigma de pensamiento (o, en ocasiones, como sugiere el ensayo de Fernández Gonzalo, de no pensamiento), casi siempre bajo el prisma de la postmodernidad. En este sentido, todas ellas aluden en un momento u otro a las raíces antropológicas y folclóricas del mito para explicar la pérdida de identidad y de consciencia que constituye su razón de ser, como discutiré en mi propuesta definitoria del personaje; del mismo modo, todas acaban, en mayor o menor medida, por pivotar alrededor del cine (con especial atención a la escuela fundada por las películas de George A. Romero) sugiriendo a este como el definitivo catalizador del personaje en la cultura moderna.

12. Para comprobar hasta qué punto la expresión se encuentra cómodamente instaurada en nuestro imaginario, baste señalar que se denomina PC zombi a aquellos equipos que son controlados a distancia por una segunda persona sin que el usuario se percate de ello, o que recientemente se ha descubierto un fenómeno natural entre ciertas hormigas de la selva tropical atlántica de Brasil al que los científicos han denominado “hormigas zombi”, consistente en un tipo de hongo capaz de “teledirigir” a estos insectos por medio de unas esporas adheridas a sus cuerpos.

13. GREENE, Richard y MOHAMMAD, Silem K (eds.). The undead and philosophy. Illinois: Carus Publishing Company, 2006.

14. FERNÁNDEZ GONZALO, Jorge. Filosofía zombi. Barcelona: Anagrama, 2011.

15. MARTÍNEZ LUCENA, Jorge. Lucena. Ensayo Z. Córdoba: Berenice, 2012. p.107.

16. VVAA. The walking dead. Apocalípsis zombi ya. Madrid: Errata Naturae, 2012.

17. PÉREZ OCHANDO, LUIS. George A. Romero. Madrid: Ediciones Akal, 2013.

18. URRACO SOLANILLA, Mariano; GARCÍA-GARCÍA-Juan, BAELO ÁLVAREZ, Manuel. (eds.) Mundos Z. Sociologías del género zombi. Madrid: Libros de la catarata, 2017.


En lo que a la cultura popular se refiere, el término zombi designa a un tipo muy particular de monstruo que a su vez encierra una multiplicidad considerablemente amplia (y a veces, incluso, contradictoria entre sí) de formas y representaciones. En este sentido, al zombi le ha bastado menos de un siglo para ocupar un espacio de privilegio en el panteón monstruoso de nuestra memoria colectiva, junto a mitos de mayor tradición literaria y folclórica que él, como el vampiro, el hombre lobo, Jeckyll y Hyde o la criatura de Frankenstein. El zombi es, en palabras de Jesús Palacios, el monstruo por excelencia del siglo XX (19) (y de lo que llevamos del XXI, podríamos añadir); no solo por la ingente cantidad de productos culturales protagonizados por él, sino, sobre todo, por la eficacia y la velocidad con que ha sabido exteriorizar los miedos y tensiones del hombre occidental en las últimas décadas, como ha afirmado Peter Dendle. (20) [...]

19. PALACIOS, Jesús. La plaga de los zombis y otras historias de muertos vivientes. Madrid: Valdemar, 2010. p.3.

20. DENDLE, Peter. ‘The zombie as barometer of cultural anxiety’, en SCOTT, Niall. (ed.) Monsters and the monstrous. Myths and metaphors of enduring evil. Ámsterdam – New York: Rodopi B,V, 2007. p.48.







   



No hay comentarios: