Botonera

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3.7.19

III. "LA ORGÍA DE LOS MUERTOS. HISTORIA DEL CINE DE ZOMBIS ESPAÑOL", Rubén Sánchez Trigos, Shangrila 2019"




Introducción
MUERTOS, INFECTADOS Y POSEÍDOS

II





[...] En cuanto al ámbito académico, los estudios sobre la narrativa de zombis se han concentrado sobre todo a lo largo de las dos últimas décadas, encontrándonos en estos momentos en un pico de popularidad entre autores y estudiosos impensable hace veinte años. Así, Kevin Boon (21) considera que los estudios sobre el zombi pueden dividirse en dos categorías: por un lado, aquellos que examinan “la evolución socio-histórica del mito a través de paisajes culturales”, y por otro aquellos que se decantan por la “crítica psico-filosófica” para aclarar la naturaleza del personaje y su relación con la consciencia humana. Sin embargo, aunque la profusión actual de trabajos es ciertamente considerable, sería del todo injusto e inexacto sugerir que hasta ahora el zombi ha estado absolutamente marginado como objeto de estudio en las universidades y, en general, en las bibliografías dedicadas a la cultura popular. En su prólogo al ensayo colectivo Generation Zombie, Stephanie Boluk y Wylie Lenz reconocen la “importante deuda” (22) que tanto su volumen como otros anteriores al suyo mantienen con los estudios críticos que Robin Wood publicara ya en los años 70. (23) Así, aunque podría decirse que es Dendle quien instaura en 2001 (24) la estructura formal de dichos estudios (los orígenes antropológicos del monstruo, propuestas de ciclos, un canon crítico de películas que sigue más o menos intacto hasta hoy), es Wood el primer autor que aborda la representación del zombi en el cine desde los postulados del psicoanálisis social, más concretamente desde la confrontación entre la normalidad y la anormalidad, una línea que va a influir poderosamente en autores posteriores, y que incluso, como advierte Hutchings, ha dominado también gran parte de los estudios más importantes sobre el cine de terror de los últimos treinta años, por mucho que en estos momentos dicha línea sea objeto de cuestión. (25)

21. BOON, Kevin. ‘And the dead shall rise’, en CHRISTIE, Deborah y LAURO, Juliet (eds.) Better off de dead. The evolution of the Zombie as Pots-Human. New York: Fordham University Press. 2011. p.6.

22. BOLUK, Stephanie y LENZ, Wylie. ‘Introduction: Generation Z, the age of apocalypse’, en BOLUK, Stephanie y LENZ, Wylie (eds.) Generation zombie. Essays on the living dead in the modern culture. Jefferson, North Carolina: McFarland & Company, 2011. p.11.

23. En realidad, Bolulk y Lenz no se refieren a un estudio específico del personaje, sino a los muy influyentes comentarios sobre el cine de zombis incluidos en WOOD, Robin. ‘The American Nightmare: Horror in the 70s’, en Hollywood from Vietnam to Reagan and Beyond. New York: Columbia University Press, 2003. pp.63-84.

24. DENDLE, Peter. The zombie movie encyclopedia. Jefferson, North Carolina: McFarland & Company, 2001.


25. HUTCHINGS, Peter. The horror film. Edinburgh: Pearson Education Limited, 2004. p.171.


Resulta significativo, aunque no sorprendente, que durante tanto tiempo las publicaciones sobre el personaje, fuera y dentro del ámbito académico, se hayan circunscrito casi exclusivamente al ámbito del cine. (26) No en vano, para Dendle el zombi es, sobre todo, un monstruo puramente cinematográfico (27), en tanto no goza de tradición literaria que lo respalde, sino folclórica, y en tanto es el cine el que populariza al personaje para la cultura occidental. Como consecuencia de esta singular característica, su representación en este medio ha eclipsado durante mucho tiempo otras manifestaciones del personaje como las que tienen lugar en la literatura, el teatro, la radio o el cómic del siglo XX, relegadas a poco más que un pie de página. Lo que esta profusión de trabajos parecía sugerir hasta ahora, quizás engañosamente, es que la mayor parte de los rasgos desarrollados por la narrativa zombi en cualquiera de estos medios toma su modelo esencialmente de las películas, siquiera para transgredirlo, subvertirlo o simplemente para enriquecer su particular mitología. La contundente influencia que la obra de George A. Romero ha ejercido sobre el subgénero desde finales de los años 60 (con la instauración de lo que Bishop denomina “un nuevo paradigma”) (28) y la ingente cantidad de bibliografía que ha generado desde entonces es, quizás, uno de los ejemplos más obvios de esta supuesta hegemonía fílmica, aunque no es el único. El mismo Dendle ha alertado sobre esto último, al advertir que “junto con la secuela de Romero –Zombie (Dawn of the dead)– La noche… (se refiere a La noche de los muertos vivientes) ha seguido disfrutando de una atención crítica y académica sin igual en comparación con cualquiera de las otras películas zombi”. (29) En la actualidad podríamos añadir la serie The walking dead (AMC, 2010-) como un nuevo foco que ha acaparado la inmensa mayoría de la atención crítica y académica sobre el personaje (y en cualquier caso, estaríamos ante una nueva reformulación del paradigma zombi post-Romero).

26. Véase (citando sólo los trabajos que abarcan la historia completa del cine zombi, y obviando aquellos que se centran sólo en la obra de Romero): KAY, Glenn. Zombie movies: The Ultimate Guide. Chicago: Chicago Review Press, 2008; CHENERY, Craig. Blood Splatter: A Guide to Cinematic Zombie Violence, Gore and Special Effects. Createspace, 2012.

27. Dendle ya afirma esto en su fundacional The zombie movie encyclopedia. Posteriormente, desarrolla la idea en su artículo ‘The zombie as barometer of cultural anxiety’, op.cit.

28. BISHOP, Kyle. American zombie gothic. The rise and fall (and rise) of the walking dead in popular culture. Jefferson, North Carolina: McFarland & Company, 2010.  pp.94-129.


29. DENDLE, Peter. The zombie as barometer of cultural anxiety. p.50. 




Ahora bien, en los últimos años nuevos estudios colectivos como Zombie culture (30), Generation Zombie (31) o Better of dead (32) han sugerido que la presencia del zombi en la cultura popular occidental es un fenómeno mucho más complejo de lo que Wood (y quienes le siguieron) plantearon en un principio. Estos estudios no sólo redefinen al zombi como una poderosa metáfora multidisciplinar susceptible de aplicarse a ámbitos tan dispares como la filosofía, la publicidad, la sociología o la informática (los famosos ordenadores zombi), sino que han cubierto importantes lagunas bibliográficas en cuanto a su presencia y representación en la cultura popular del siglo pasado y del presente. Estas publicaciones parecen sugerir que, si bien hitos cinematográficos del subgénero como La legión de los hombres sin alma (White Zombie, Víctor Halperin, 1932) o La noche de los muertos vivientes (Night of living dead, George A. Romero, 1968) han ejercido una obvia (y en ocasiones determinante) influencia sobre la narrativa zombi en los años siguientes a sus estrenos, existe también una buena cantidad de excepciones en forma de literatura, películas, cómics o series de televisión que enriquece notablemente (y hace más complejo) el estudio del personaje. Por ejemplo, Palacios afirma que, mientras en los años 30 y 40 una mayoría significativa de películas explotaba los orígenes afrocaribeños del mito –cf. La venganza de los zombies (Revenge of the zombies, Steven Sekely, 1943), Voodoo man, (William Beaudine, 1944)–, gran parte de los cuentos publicados en revistas pulp como Weird Tales o Astounding Stories fueron aún más lejos y aportaron un buen puñado de novedades formales y conceptuales que sólo más tarde fueron incorporadas por el cine, como la presencia de zombis que actúan sin el control de un amo, la introducción del gore o la idea del zombi como amenaza colectiva. (33)

30. McINTOSH, Shawn y LEVERETTE, Marc (eds). Zombie culture: autopsies of the living dead. Maryland: Scarecrow Press, 2008.

31. BOLUK, Stephanie y LENZ, Wylie (eds.) Generation zombie. Essays on the living dead in the modern culture, op.cit.


32. CHRISTIE, Deborah y LAURO, Juliet (eds.) Better off de dead. The evolution of the Zombie as Post-Human, op.cit.


33. PALACIOS, Jesús, op.cit. pp.186-191.



Lo que esta nueva perspectiva parece proponer es que cualquier investigación que pretenda aproximarse al zombi como icono popular del siglo XX debería ser lo suficientemente flexible como para, admitiendo el enorme potencial del medio cinematográfico a la hora de popularizar a este monstruo, tener en cuenta que el pasado siglo vivió también el auge de medios tan importantes como la radio o el cómic (esenciales en la conformación del imaginario popular de su primera mitad), y que el zombi apareció representado en ellos prácticamente desde sus inicios (34); a veces, incluso, antes que en el cine, como es el caso de la literatura de no ficción. “El cine no tiene el dominio exclusivo sobre el zombi”, afirma Boon, “El zombi ha invadido cada forma de arte americano, incluyendo el teatro, la música, la literatura, la performance, la pintura y la escultura”. (35) Si de lo que se trata en este trabajo, por lo tanto, es de analizar las claves de la evolución del personaje en la ficción popular de Occidente, poniendo un énfasis especial en el caso español, no parece apropiada una aproximación que limite su atención al cine, sino que resulta más enriquecedor partir de las pautas y los ciclos historiográficos instaurados por trabajos como el de Dendle o Russell (36), para, al mismo tiempo, incorporar eventualmente los últimos hallazgos en materia de literatura, radio, cómic o televisión presentes en estudios como los que acabo de mencionar. No se trata, en cualquier caso, de obtener una panorámica completa de la cultura zombi a lo largo de su historia, sino que resulta importante considerar las complejas relaciones que el cine ha mantenido con los otros medios como método para entender las diferentes maneras en que el subgénero ha sido percibido a lo largo de los años. Tampoco se trata de adscribirse a una o varias líneas en concreto que interpreten los posibles discursos psico-filosóficos subyacentes en este subgénero, sino de identificar aquellas convenciones (estéticas, temáticas y narrativas) que predominan en cada periodo, a fin de discutir de qué manera ha dialogado con ellas el cine español a lo largo de su historia, apropiándose o no de las mismas, subvirtiéndolas, potenciando unas y marginando otras.

34. Como veremos más adelante, algunos de los trabajos que se han ocupado de la representación del zombi en estos medios son: VIALS, Chris. ‘The origin of the zombie in American Radio and Film: B-Horror, U.S. Empire, and the Politics of Disavowal’, en Generation zombie, op.cit. pp.41-54; HAND, Richard. ‘Undead Radio: Zombies and the Living Dead on 1930s and 1940s Radio drama’, en Better off de dead. The evolution of the Zombie as Pots-Human. pp.39-49.

35. BOON, Kevin. “And the dead shall rise”, en Better off de dead. The evolution of the Zombie as Post-Human. pp.5-8.


36. RUSELL, Jamie, op.cit.

Este trabajo se propone, pues, aplicar al campo del cine español muchas de las teorías desarrolladas sobre el zombi en la cultura popular en las últimas décadas. Debido a esto, parece necesario conciliar estas aportaciones con los nuevos enfoques aparecidos en el estudio de la vertiente popular de nuestra cinematografía. Tradicionalmente, el cine español como objeto de estudio ha privilegiado los enfoques autorales, estéticos o nacionales, desatendiendo aspectos como la recepción o la relación con las tradiciones del cine de género foráneas. En consecuencia, hasta hace relativamente poco el cine popular español constituía aún un campo sin explorar, virtualmente ausente de las principales aproximaciones historiográficas. En el contexto de nuestra cinematografía, esto, inevitablemente, ha conllevado desestimar aquellos géneros y subgéneros españoles (si este último término resulta pertinente) que han conectado con el público de una forma más acusada: el cine de folclóricas, el cine de niños, la comedia de destape o, finalmente, el cine de terror, donde se contextualiza el cine de zombis. Un punto importante de inflexión se produjo en la segunda mitad de los años 80 con la publicación de Out of the past: Spanish Cinema after Franco (37), de John Hopewell. El trabajo de Hopewell supone la avanzadilla de un proceso de introducción del cine español en los programas de investigación de las principales escuelas europeas y estadounidenses pioneras en la aplicación de los estudios culturales. Como Lázaro-Reboll y Andrew Willis afirman, este desarrollo tiene que entenderse en un contexto más amplio: por un lado, el interés académico en la teoría cultural y la historia cultural en la década de 1980, por otro el nuevo escenario metodológico que propicia la disponibilidad y la comercialización de películas en vídeo. (38) Así, de acuerdo a lo apuntado por Jay Beck y Vicente Rodríguez en su introducción al volumen Contemporany Spanish cinema and genre (39), actualmente el cine popular español experimenta una creciente revitalización como objeto de estudio de la mano de una nueva generación de autores. Esto ha facilitado nuevas formas de aproximarse a géneros como el fantástico o el terror. Núria Triana-Toribio, Barry Jordan, Rikki Morgan-Tamosunas, Steven Marsh, Jo Labanyi, Andrew Willis, Antonio Lázaro-Reboll, Antonio Santamaria o Peter Buse (40), entre otros, han redefinido el cine de género español como un complejo espacio de representación en el que entran en juego muy distintas tensiones locales, regionales, nacionales, supranacionales y mundiales, y en el que la propia noción de “cine español” merece ser reconsiderada. (41)

37. HOPEWELL, John. Out of the past: Spanish Cinema after Franco. London: BFI, 1986.

38. LÁZARO-REBOLL, Antonio y WILLIS, Andrew. ‘Introduction: film studies, Spanish cinema and questions of the popular’. En Spanish Popular Cinema. Machester: Manchester University Press, 2004. pp.1-23.

39. BECK, Jay y RODRÍGUEZ ORTEGA, Vicente. ‘Introduction’. En BECK, Jay y RODRÍGUEZ ORTEGA, Vicente (eds.). Contemporany Spanish cinema and genre. Manchester: Manchester University Press, 2008. pp.1-27.

40. Ibidem. p.2.


41. Ibidem. p.15.


En España, los estudios culturales aplicados al cine se han implantado con retraso, a mediados de los años 90, como recuerda Manuel Palacio. (42) Para Palacio, dos han sido las causas de este desfase. Por un lado, “el poco interés analítico –la falta de legitimación universitaria, podría decirse – que suscita en España la cultura popular ha restado capacidad de penetración” (43) a esta clase de metodologías. Por otro, 

los estudios de género, las problemáticas que suscita la representación de las minorías o los procesos identitarios establecidos a partir de las imágenes en movimiento ocupan como temas de investigación o docencia una posición marginal en el panorama intelectual del país; lo que –como corolario– ha producido que las materias en las que se pueden profundizar en estos asuntos son “rara avis” en los recorridos curriculares y desde luego más lugar de encuentro para los iniciados en las materias que espacio de debate con públicos masivos. (44)

42. PALACIO, Manuel. ‘Estudios culturales y cine en España’. En Comunicar. Revista científica de comunicación y educación. Vol. XV, 2007. pp.69-73.


43. Ibidem. p.70.

44. Ibidem.

La progresiva implantación de estos estudios en nuestro país en los últimos veinte años, la reivindicación que desde el universo del aficionado se ha hecho de cineastas como Franco, Naschy o De Ossorio, y la mayor facilidad, vía DVD o Internet, a la hora de acceder a películas marginadas en los cánones críticos tradicionales han abierto el camino a acercarse al cine de terror español desde posiciones académicas inéditas hasta ahora. Un esfuerzo pionero en este sentido lo constituyó la publicación en 1974 del volumen colectivo Cine español, cine de subgéneros (45), donde entre otros artículos dedicados a vertientes locales como el spaghetti-western, se abordaba el auge del cine de terror (el denominado fantaterror) que España experimentaba desde finales de los años 60. El libro fue el primero que analizó la filmografía de cineastas como Naschy (46), Franco, León Klimovsky o Amando de Ossorio y que estableció algunas de las líneas capitales en el estudio de estas películas, como la relación entre la represión estética e ideológica del régimen franquista y las representaciones de sexo y violencia, más tarde desarrolladas por hispanistas como Marsha Kinder. (47) Por desgracia, como advierten Beck y Rodríguez, el volumen también es representativo de los muchos prejuicios conservadores con que el cine de terror español ha sido abordado durante mucho tiempo (el mismo prefijo sub del título parece apuntar en esta dirección). En general, los autores parecen reproducir la dicotomía tradicional entre lo que constituye el “buen” cine (películas procedentes de autores en sintonía con los grandes maestros del cine “culto” europeo de vanguardia) y el “mal” cine (imitaciones de bajo presupuesto de aquellos géneros populares que triunfan en el extranjero, estéticamente pobres y realizadas bajo parámetros puramente “artesanos”). 

45. Equipo ‘Cartelera Turia’, Cine español, cine de subgéneros. Valencia: Fernando Torres, 1974.

46. En 1974 Naschy aún no había debutado como director (esto no ocurriría hasta Inquisición en 1976). Se le analiza aquí, por lo tanto, en calidad de actor y guionista.


47. KINDER, Marsha. Blood Cinema. The reconstruction of National Identity of Spain. Berkeley: University of California Press, 1993.

La línea abierta por Cine español, cine de subgéneros ha fructificado a lo largo de los años en pocas y contadas manifestaciones en el ámbito español. Trabajos como los dos volúmenes editados por Carlos Aguilar en 1999 y 2005 (Cine fantástico y de terror español: 1900-1983 (48) y Cine fantástico y de terror español: 1984 y 2004) (49) han resultado las aproximaciones historiográficas y críticas más relevantes, seguidos de otros ejemplos más recientes como Profanando el sueño de los muertos, escrito por el director del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, Ángel Sala. (50) En lo que se refiere al campo académico, las aportaciones han sido también escasas, aunque en un número creciente que se ha intensificado en los últimos y más recientes años; tesis doctorales como las de Adolfo Camilo Díaz (El cine fantaterrorífico español. Una aproximación al género fantaterrorífico en España a través del cine de Paul Naschy) (51), Francisco Javier Pulido (La descomposición del tardofranquismo vista a través de los medios de comunicación de masas: un análisis sociológico de la filmografía de Profilmes) (52), Aída Cordero (Aportaciones de Narciso Ibáñez Serrador al cine fantástico-terrorífico español) (53), Aída Cruz (Los inicios de lo fantástico en la televisión española: Historias para no dormir y su herencia audiovisual, 1966-1976) (54), o Andrés Peláez Paz (El vampiro en el cine español) (55), entre otros, merecen destacarse.

48. AGUILAR, Carlos (ed.) Cine fantástico y de terror español: 1900-1983, op.cit. 

49. AGUILAR, Carlos (ed.). Cine fantástico y de terror español: 1984 y 2004. San Sebastián: Donostia Kultura, 2005.

50. SALA, Ángel. Profanando el sueño de los muertos. Pontevedra: Scifiworld, 2010.

51. CAMILO DÍAZ, Adolfo, op.cit.

52. Universidad Complutense de Madrid, 2011.

53. Universidad Complutense de Madrid, 2015.

54. Universitat Autònoma de Barcelona, 2015.


55. Universidad Rey Juan Carlos, 2017.

Una vez más, la universidad anglosajona lleva algunos años tomando la delantera. Los investigadores más activos en este campo han sido Antonio Lázaro-Reboll, Andrew Willis y Xavier Aldana Reyes, entre otros, cuyas publicaciones continuas en los últimos quince años sobre aspectos del cine de terror español como su condición industrial, la existencia de posiciones autorales en su seno o su deconstrucción/subversión de las convenciones clásicas, han llevado a cabo un proceso de reasignación crítica del cine popular español en el marco de la historia de nuestra cinematografía. Su metodología, en particular en lo que respecta a Lázaro-Reboll y Willis (Aldana Reyes destaca sobre todo por su reformulación del gótico en la cultura española audiovisual y literaria) se ha fundamentado en el concepto de paracinema de Jeffrey Sconce (56), un protocolo de lectura para aquellas formas de cinematografía rechazadas por la cultura legítima, y en las teorías de Pierre Bourdieu (57) acerca del papel de los gustos y de los efectos de la discriminación contraestética. El trabajo de Lázaro-Reboll ha obtenido su culminación en el volumen Spanish horror film (58), probablemente el trabajo más ambicioso, desde este punto de vista, publicado hasta la fecha. El libro propone una revisión, a través de estos preceptos, de la totalidad de la historia del cine de terror español desde las primeras producciones de Jesús Franco en los años 60 hasta la actualidad. De él, dos son los enfoques que más nos interesan en relación a la representación del zombi en esta cinematografía [...]

56. SCONCE. Jeffrey. ‘Trashing the Academy; Taste, Excess and an Emerging Politics of Cinematic Style’. En Screen. Nº 36, 1995. pp.371-93.


57. BOURDIEU, Pierre. Distinction: A Social Critique of the Judgement of Taste. Cambridge: Harvard University Press, 1984.


58. LÁZARO-REBOLL, Antonio, op.cit.








   



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