Botonera

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27.3.21

IX. "SAGITARIO FILMS. ORO NAZI PARA EL CINE ESPAÑOL", Santiago Aguilar, Valencia: Shangrila 2021




En los platós de Cinearte


Gente sin importancia (José G. Ubieta, 1950)



A mediados de 1949 los estudios Cinearte vuelven a estar operativos después de varios años de semiabandono. El Anuario Cinematográfico Hispanoamericano 1950-51 menciona la disponibilidad de un plató de 371 metros cuadrados con cuatro columnas en el centro y una capacidad anual para albergar los rodajes de cinco largometrajes y siete cortos. (195) La realidad es que los platós nunca han funcionado a pleno rendimiento, lo que anima al grupo de Sagitario Films a invertir en su remozamiento. A pesar de que la intención inicial era que Alas de juventud se rodase íntegramente en localizaciones naturales, el consejero delegado de Cinearte, afirma que los interiores se han rodado en las nuevas instalaciones y que los exteriores de La fiesta sigue también han sido rodados con los equipos del estudio. La primera cinta cuya producción se va a llevar a cabo íntegramente allí es Volver a vivir, bajo la dirección de Mignoni. (196) Sin embargo, para cuando se publica esta noticia, el rodaje se ha trasladado a los platós de Augustus Films con el título definitivo de Noche de celos (Fernando Mignoni, 1949). (197)

195. CUEVAS, Antonio (ed.), Anuario Cinematográfico Hispanoamericano 1950-51, Madrid: Sindicato Nacional del Espectáculo, 1951.

196. “Los estudios Cine-Arte vuelven a abrir sus puertas”, en RadioCinema, nº 162-163, octubre de 1949.

197. GARCÍA, Pío, “Moviola”, en Primer Plano, nº 459, 31 de julio de 1949.

Para entonces, afloran las primeras tensiones en las empresas del grupo. Bernhardt despide a ocho empleados de Sagitario Films y Cinearte, entre ellos a los alemanes Clara Zepp y Adolph Mohr. Los despedidos reclaman ante los tribunales y la secretaria de Bernhardt, Gertrud Schaefers, media con los alemanes para que, al menos ellos, abandonen esta iniciativa. Tanto los informes de la CIA como el testimonio de Arturo Marcos parecen indicar que estas turbulencias se deben a los intentos de Santiago Peláez por hacerse con el control de Sagitario Films. Ediciones Nueva Época mantiene en este momento un perfil bastante bajo, reeditando dos veces la Introducción a la sociología de Hans Freier, cuya traducción había llegado inicialmente a las librerías en 1945, y dando un vuelco a su línea editorial en 1948 con la publicación ¿Es culpable Alemania?, de Karl Jaspers, que pone en cuestión el descargo de la sociedad alemana en el ascenso del nazismo. Salvo por alguna reedición y por la publicación de Las hadas, de María Luisa Gaffael, Bernhardt y Peláez abandonan cualquier actividad editorial en 1949. La buena marcha de la productora y el estudio requiere toda la dedicación del segundo.

Arturo Marcos era entonces un joven que buscaba el modo de meter la cabeza en el negocio del cine. Formado en el campo de la producción, no le hace ascos a cobrar un corretaje por mediar en la compraventa de negativo de estraperlo. Con el corte del suministro de película virgen desde Alemania, el boicot a España de los aliados y la política autárquica del régimen, en 1946 la producción tiene serios problemas para seguir adelante. Esta suerte de picaresca pone a Arturo Marcos en contacto “con la variopinta gente integrada entonces en la industria cinematográfica, unos profesionales y otros ocasionales. Entre estos tuve ocasión de conocer y tratar a un personaje singular”. (198) El “personaje singular” es Bernhardt, claro. Y la película que les pone en contacto Gente sin importancia (José G. de Ubieta, 1950).

198. MARCOS TEJEDOR, Arturo, Una vida dedicada al cine: Recuerdos de un productor, Salamanca: Junta de Castilla y León, 2005, p.51.

Los expedientes de rodaje y censura arrojan algo de luz sobre la gestación de una cinta que obtuvo la peor clasificación de todas las producidas por Sagitario Films y de la que Santiago Peláez pronto buscó desvincularse. El proyecto arranca en junio de 1950 con la solicitud del permiso de rodaje por parte del veterano periodista cinematográfico Joaquín Romero Marchent en nombre de Intercontinental Films - Interfilms para la película titulada entonces Natacha. Es su socio en esta productora, que se entrelaza con los destinos de Sagitario Films en las postrimerías de la década, el actor Rafael Durán. En estos momentos, los dos proyectos de la empresa son Natacha y Cielo negro (Manuel Mur Oti, 1951), que no se estrena hasta dos años más tarde. (199) La negativa de la administración a conceder el Interés Nacional a la película de Mur Oti precipita su cierre debido a las deudas que ya acumulaba la empresa. Eduardo Manzanos utilizará por vez postrera la marca para la realización de Cabaret (Eduardo Manzanos, 1952).

199. RIAMBAU, Esteve y TORREIRO, Casimiro, Productores en el cine español: Estado, dependencias y mercado, Madrid: Cátedra / Filmoteca Española, 2008, p.452.

Natacha debería de suponer el debut en la dirección de Joaquín Luis Romero Marchent, el hijo del productor, bajo la supervisión de José Luis Sáenz de Heredia. La adaptación de la novela de Feodor Dostoievski Humillados y ofendidos que le sirve de base argumental queda acreditada al guatemalteco Edmundo Nanne, introductor del beisbol en su país natal y presidente del Comité Olímpico nacional. Los protagonistas iban ser Luis Prendes, Nani Fernández, Rafael Romero Marchent y una jovencísima Amparo Soler Leal. Sus personajes componen los cuatro vértices de un desdichado enredo situado en los alrededores de San Petersburgo y con ambientación de época. Dostoievski había publicado la novela a modo de folletón periodístico en 1861 y en ella se narran los amores contrariados de Vania con Natasha, la hija del hombre que le acoge cuando queda huérfano y que administra las propiedades del príncipe Alexei Valkovski. Pero la muchacha escapa con Aliosha, el hijo del príncipe, y Vania debe hacerse cargo de Nellie, una adolescente que vive de la mendicidad. Los sucesos se acumulan en una peripecia que, desde el primer capítulo, anuncia su trágico final.

El rodaje queda autorizado conforme al guion presentado en la Dirección General de Cinematografía y Teatro el 19 de junio de 1950. El presupuesto ronda los dos millones de pesetas. Sin embargo, cinco semanas más tarde el jefe de producción de Interfilms comunica que se ha transferido el permiso a Sagitario Films. De inmediato, Santiago Peláez toma el relevo para comunicar los cambios de reparto y equipo en el proyecto, el nuevo título –Gente sin importancia– cumpliendo “las sugestiones hechas por los Departamentos Oficiales de la Cinematografía” y exponer que el libreto no ha sufrido mayor modificación “que la que concierne a determinados movimientos de cámara en el orden técnico y la diferencia de ambientes entre el ruso de 1890 y el actual de la capital de España”. (200) La apostilla parece querer minimizar lo que esconde una auténtica bomba, tanto desde el punto de vista presupuestario –que se reduce drásticamente con la ambientación coetánea– como desde el ideológico al trasladar la peripecia folletinesca original al Madrid contemporáneo [...]

200. Archivo General de la Administración, caja 36/04718.





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