Botonera

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10.9.21

RESEÑA DE "CASA DE FIERAS. RETRATOS CON ANIMAL DEL PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO", de Pablo Perera Velamazán, Valencia: Shangrila, 2021

 



Por Iñaki Urdanibia


UN ATLAS ZOOPOLÍTICO

No diré que estamos ante la magna obra del profesor y traductor Pablo Perera Velamazán, pero sí ante una obra magna y no lo digo únicamente por el número de sus páginas, que también (rozando las setecientas), sino por la gran amplitud con que se aborda el tema abarcado. Habla el autor de «un “atlas” en el sentido en que cada pequeño tratado de los cincuenta y cuatro que configuran el libro se presenta en la forma de un retrato donde el pensamiento, entre sus pensadores, se aplica en el esfuerzo de hacerse cargo de la presencia animal sin renunciar a la diferencia humana, y en que, entre todos ellos se delinean en todas sus valoraciones posibles esta nueva presencia animal entre nosotros». Estoy hablando de «Casa de fieras. Retrato con animal del pensamiento contemporáneo», editado por Shangrila.

Que nadie, no obstante, se lleve a engaño, por las palabras recién transcritas del autor, ya que ciertamente se dan el número de entradas señaladas y que cada una de ellas es un pequeño tratado, lo que dicho así da cuenta de dos cosas: de la humildad de Pablo Perera Velamazán a la hora de expresar su trabajo y dos de que en su brevedad sí que nos encontramos con pequeños tratados, que quede claro nada tienen que ver con un cúmulo de anécdotas deslavazadas, que enlazan unas con otras en una deriva que presenta escenas, reflexiones, y confrontación de posturas entre pensadores, en relación con la presencia inesperada del animal, con el encuentro que queda reflejado en las palabras que se citan y se interpretan de los autores (filósofos, poetas, cineastas, …) y en las imágenes que se ofrecen; todos ellos, eso sí, formando parte de la misma galería, concretada en «el giro zoológico de la biología contemporánea». No exagero si digo que un hilo conductor, que destaca sobre otros acompañantes, atraviesa las fronteras de cada entrega, de modo rizomático, y es el que enfrenta/contrapone, entrecruza, las posturas de Heidegger y Deleuze; el primero subrayando la ausencia de mundo de/en los animales y la muerte como exclusivamente humana, ya que los animales dejan de vivir, y las del pensador francés que niega lo primero, y matiza lo segundo, el ejemplo de su gatito buscando el lugar adecuado para morir, y mantiene su primacía del devenir, devenir-animal, no como figura imaginaria o lírica, que hace que la relación se dé entre animales, ya que al fin y a la postre, los humanos tenemos ramalazos, que se me permita la expresión, que responden a comportamientos realmente animales, reivindicando el filósofo francés el trato animal entre animales y la importancia de tal relación ; rechazando el trato doméstico de los animales convertidos en miembros de la familia, humanizándolos, lo que hace que la relación sea castrante. Señala como rasgo esencial por parte de los animales el acecho y los afectos que les hacen estar atentos para escapar o para alimentarse, estado que Deleuze traspasa, en lo que se refiere a su importancia, a la escritura y a la filosofía como actividades que exigen de tal estado de alerta. Subraya Deleuze, en algunas ocasiones con su colega Guattari y en conversaciones con Claire Parnet, la primacía de la diferencia y el carácter positivo del devenir como «vínculo a lo revolucionario en el arte, la política y la religión», desbordando las rejillas dicotómicas e interpretativas del estructuralismo: serie y estructura. Ejemplos de metamorfosis animales, o formas de protagonismo animal que se adueña del sujeto humano y de su quehacer, se ofrecen como el poeta Hughes y su pensamiento zorro, el recurso de Hugo von Hofmmansthal a las ratas y otros animales que asoman en su célebre Carta de Lord Chandos, por no hablar de las hibridaciones / cruzamientos presentes en algunos textos kafkianos (mitad gato, mitad cordero), y, por supuesto la metamorfosis de Gregorio Samsa, o la inversa del Informe para una Academia…sin obviar todo el muestrario, bestiario, que es entregado de diferentes relaciones y referencias a perros, caballos, gatos, cerdos, monos, ranas, estorninos, la alondra (observada por Heidegger), garrapatas (destacadas por Deleuze), la gallina de Camus, lechuzas, no la de Minerva, etc. y que «se pone en relación la necesidad de hacerse cargo del índice de lo cotidiano con nuestra relación con los mundos animales que nos expropian de las determinaciones que lastran el Espíritu que se quiere autónomo»…por los pagos de una zoopolítica.

  Si con anterioridad me he referido a otras compañías que avanzan junto al par Heidegger/Deleuze, hay que referirse a Merleau-Ponty, a etólogos como Uexkül, Lorenz o Portman; el abanico se abre no solo a otros escritores, filósofos y demás y sus encuentros –e incluso iluminaciones- animales, sino a los temas relacionados con las Ciencias de la vida, la antropología, zoología, la etología, la ecología, estética, y en ese sentido el libro se abre como una crisálida que nos desplaza en la lectura no solamente a diferentes teorías o posturas sino a diversos cruces disciplinares y de debate a los que resulta imposible esquivar: las diferencias entre lo humano y lo animal, las tendencias antropocéntricas y antropomórficas que siempre planean hasta en quienes pretenden escapar de ellas, el lenguaje como signo distintivos, cuestiones implicadas con el maltrato animal o el trato respetuoso, etc.

Y los casos y personales visitados, además de algunos ya nombrados, se despliegan con amplitud: Lévi-Strauss con su gato, Lautréamont y sus estorninos como discurso del método para leer su Cantos de Maldoror, Derrida desnudo, inquietado por su vigilante gata mientras él se ducha y las reflexiones vertidas en sus seminarios animales, Agamben y la vida nuda y sus diferencias entre zoon y bios, y la fuga de las bestias invisbles, , Benjamin y las nutrias, Foucault y a él asociado la biopolítica las coincidencias con algunos textos deleuzianos, por la senda ensayada por Georges Canguilhem, sin olvidar su querido gato, Rilke y lo viviente, completado con su zoología, Bailly, Market y su gato, amante de la música de Mompou, flmado y tomado de un graffti como si de un reflejo especular se tratara, y los dos Rousseau el pintor con su representaciones animales y el ginebrino, y sus elogios del estado natural, salvaje, o un cineasta holandés, Keuken, que contraviniendo las normas establecidas para una película entre varios directores, sorprendió rodando a su gato, lo que da lugar a un excurso acerca de la mirada de los gatos y de las lechuzas, …y Sebald y las vacas locas, y Bataille, Coetzee expresándose a través de su Elisabeth Costello, y Pierre Sloterdijk o Elisabeth de Fontenay…a través de ls diferentes miradas y entradas, asoman temas como la compasión, la imposibilidad de vivir juntos, ya que ello no supone existir conjuntamente, y los desplazamientos se producen, las vueltas y revueltas, en una vaivén que va del animal al humano y viceversa, que unen ciertos sentimientos, como la compasión y la empatía, humanos demasiado humanos, que se ven traspasados a casos humanos en los que también asoma el cuchillo, como en El proceso kafkiano, o en matanzas reales como la vida misma. Y…las referencias, con paseos incluidos con Berger y Sebald, a la domesticación zoológica, como esfera de un saber expuesto en condiciones de dominio, a los mataderos de los que se da cuenta, y entre ellos el modelo de matanza en cadena que suministró el modelo al fabricante de automóviles, Henri Ford.

Visitas que dan trabajo a las meninges y que nos vuelcan en interpretaciones de diferentes pensadores, y escritores que en base a su experiencia y al relato de ella nos ofrecen sus argumentos que Pablo Perera Velamazán pone a nuestro alcance; eso sí, y el que avisa no comete traición, quien se disponga a emprender la travesía ha de disponerse a ir despacio ya que ha de comprender que va lejos, y hablando de travesía, recurriré a la clasificación que señala el grado de dificultad en los recorridos de montaña y a fuer de sincero no dudo en incluir esta obra en el nivel C+, muy alto. «imprescindible una buena condición física y psicológica, estar acostumbrado a terrenos y situaciones cambiantes. Exige el conocimiento y manejo de técnicas y material específico para cada actividad».

Un rastreo diseminado, que no desparramado, que como los caminos del bosque de los que hablaba Heidegger, holzwege, que no llevan a ninguna parte pero que nos hacen pasar, y detenernos, en muchos rincones y sabido es, al menos desde el bueno de José Bergamín que si sólo buscamos la salida no conoceremos el laberinto.

El pensamiento contemporáneo como una CASA DE FIERAS, abierta por el autor, atendiendo a la mirada animal, retratando «nuestro pensamiento más actual acompañado de los animales, [que] pretende poner en evidencia antes que nada que el mundo en que vivimos es también contemplado por otros seres, que se da una partición de lo visible entre las criaturas, y que por ello no hay más política entre nosotros que la que, haciéndose cargo de esta evidencia, deviene una zoopolítica».



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