Botonera

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6.3.20

IV. "SALIR DEL CINE. HISTORIA VIRTUAL DE LAS RELACIONES ENTRE EL ARTE Y EL CINE", Érik Bullot, Shangrila 2020




Méliès Dadá



Los naipes vivientes, Georges Méliès, 1905



El artista Hans Richter se encontró con Georges Méliès en 1937 en el castillo de Orly. Así lo atestigua una fotografía, reproducida a menudo en los libros de historia del arte. Detrás del perfil de Richter aparece, con los dedos hundidos en la cazoleta de su pipa, Georges Méliès, esbozando una sonrisa burlona bajo su bombín. Más allá de la anécdota, este encuentro confirma los puntos de contacto entre la vanguardia, de la que Richter es uno de los representantes más activos, y el cine de los primeros tiempos, encarnado por Méliès, redescubierto hacía poco tiempo en esos años de preguerra. ¿Cuál es la naturaleza de la relación que se bosqueja entre el programa constructivista, cercano a Dadá, vinculado al deseo de un cine progresista, defendido por Richter, y el imaginario inverosímil, macabro y maravilloso expresado por los filmes de Méliès? Esta relación es más profunda de lo que parece, y dibuja una trayectoria que evidencia la proximidad artística entre la vanguardia y la “cinematografía-atracción”, para retomar la expresión de André Gaudreault. (1) Hans Richter fue uno de los actores privilegiados de esta confluencia. En la intersección del arte, la política y el cine, su carrera se cruza con Dadá, el expresionismo, la abstracción, el constructivismo, De Stijl, el suprematismo, el documental, el “encargo social”. Antes de esbozar el cuadro imaginario de ese encuentro, citemos algunos de sus saltos fulgurantes, que han devenido míticos, a través de la leyenda del arte moderno. (2)

1. GAUDREAULT, André, Cinéma et attraction, seguido de Les Vues cinématographiques (Georges Méliès), Jacques Malthête (ed.), París: CNRS Éditions, 2008.
2. Cf. Hans Richter, Dada, art et anti-art, traducción del alemán, Bruselas: Éditions de la Connaissance,1965; Hans Richter, Hans Richter, monografía, con introducción de Herbert Read, Neuchâtel: Éditions du Griffon, 1965; Hans Richter by Hans Richter, Cleve Gray (ed.), Nueva York: Holt, Rinehart y Winston, 1971; “Hans Richter, Malerei und Film”, Kinematograph, n° 5, Filmmuseum Frankfurt am Main, 1989; Philippe Sers, Sur Dada, Entretiens avec Hans Richter, Nîmes: Éd. Jacqueline Chambon, 1997; y Hans Richter: Activism, Modernism, and the Avant-Garde, Stephen C. Foster (dir.), Cambridge: MIT Press, 1998.

En compañía de Hugo Ball y Emmy Hennings, Richter participa en las veladas Dadá del cabaret Voltaire en Zurich en 1916 (una fotografía muestra al poeta Tristan Tzara, a caballo entre Richter y Hans Arp, sacando la lengua en una calle de la capital suiza). En 1919, Richter se acerca a las actividades anarquistas de los consejos obreros de la República de Munich. Con el pintor sueco Viking Eggeling, que ejerce una fuerte influencia sobre su arte, Richter estudia el contrapunto y los ideogramas chinos en busca de un “bajo continuo” de la pintura, un vocabulario plástico elemental, según la lógica de una generación continua de formas basadas en pares de polaridades y oposiciones. Se embarcan juntos en la búsqueda de una “lengua del paraíso”, una lengua universal, mediante la ejecución de rollos pintados en los que intentan materializar la promesa dinámica en el cine, y firman los primeros filmes abstractos en 1921: Rhythmus 21 (Richter), Diagonale Symphonie (Eggeling). En 1922, en Weimar, Richter asiste al congreso constructivista que aspira, bajo el impulso de Theo van Doesburg, al encuentro imprevisto entre Dadá y el constructivismo. Empeñado en dar a la producción artística un lugar funcional en la sociedad, Richter comparte el anhelo de un arte colectivo, privado de subjetividad, construido en base a principios elementales. De 1923 a 1926, con Lissitzky, Werner Gräff y Mies van der Rohe, dirige la revista G (Material zur elementaren Gestaltung), consagrada a temas de arquitectura, diseño, tipografía, fotografía y cine, en la que se mezclan, nuevamente, las corrientes dadaístas y constructivistas. (3) En 1927, en Berlín, Richter coincide con el pintor Malevich en torno al proyecto de un filme suprematista en colores (se encontró un guion de tres páginas dedicado a Hans Richter en los archivos del pintor). (4) Responsable de la sección de cine de la exposición Film und Foto organizada en Stuttgart del 18 de mayo al 7 de julio de 1929 bajo la iniciativa de la asociación alemana de arquitectura Deutscher Werkbund, Richter publica en esa ocasión el libro, co-escrito con Werner Gräff, Filmgegner von heute-Filmfreunde von morgen, una de las principales obras ilustradas de vanguardia sobre el cine, puesta en página según los principios de la tipografía moderna (montaje dinámico de las imágenes, juego de oposiciones visuales, secuencias rítmicas), en el que exalta las virtudes de un cine de vanguardia consciente de las propiedades del medio y desafía al cine comercial. (5)

3. Cf. An Avant-Garde Journal of Art, Architecture, Design and Film, D. Mertins y M. W. Jennings (dir.), Londres: Tate Publishing, 2010.
4. Cf. Bernd Finkeldey, “Hans Richter and the Constructivist International”, Hans Richter: Activism, Modernism, and the Avant-Garde, op. cit., pp.115-116; y Margarita Tupitsyn, Malevich and Film, New Haven: Yale University Press, 2002, pp.89-93.
5. RICHTER, Hans, y GRÄFF, Werner, Filmgegner von heute - Filmfreunde von morgen [1929], Berlín: Fischer Taschenbuch Verlag, 1981.


Mientras continúa la exploración y experimentación de las posibilidades formales y expresivas del cine, sus filmes se distancian progresivamente del programa estricto de la abstracción al integrar elementos figurativos y tender hacia un propósito más documental y político. De 1931 a 1933, Richter emprende el rodaje de un filme documental, Metall (inconcluso), acerca de las represión por los nazis de las huelgas en Hennigsdorf, cerca de Berlín, en el marco de una coproducción germano-soviética. En el curso de los años ‘30, la carrera cinematográfica de Hans Richter se vincula al encargo y a la industria. Invitado por la asociación suiza Werkbund, que reúne a los arquitectos modernos, realiza el documental Die neue Wohnung, consagrado a la vivienda y el diseño. (6) Rueda numerosos filmes para Philips Radio: Europa Radio (1931), Hallo Everybody (1933), Vom Blitz zum Fernsehbild (1936). Instalado en Suiza a partir de 1937, rueda filmes por encargo sobre temas tan diversos como la aviación, la bolsa, los seguros, la industria química o la Ovomaltina, un polvo chocolatado producido por la firma Wander (Wir leben in einer neuen Zeit!, 1938). (7) Afectado por la situación política (debe huir de Alemania en 1933 debido a sus compromisos políticos, su carrera artística y su judaísmo), Richter se interesa por la función social del cine en su ensayo Der Kampf um den Film, escrito a fines de los años ‘30. A contrapelo de los principios del modernismo, define nuevas perspectivas para el cine y propone el concepto de una “dramaturgia social” cercana a los objetivos del teatro épico brechtiano. Al condenar la influencia ideológica del cine comercial, que se ejerce sobre el espectador mediante la  coerción excluyente de la lógica narrativa, Richter pregona la exigencia de un cine progresista, a la altura de las luchas sociales, destinado a suscitar en el espectador un pensamiento crítico. Publicado solo en Alemania en 1976, este ensayo ocupa un lugar singular en la trayectoria del artista, y traduce la complejidad de sus posiciones en el mismo momento en el que se tomó la fotografía en el castillo de Orly: adhesión al “anarquismo lírico” de la vanguardia, rechazo de la propaganda, conciliación del desarrollo artístico del medio con su “mandato social”. (8) [...] 

6. Cf. Andres Janser y Arthur Rüegg, Hans Richter, New Living, Baden: Lars Müller Publishers, 2001.
7. Cf. Pierre-Emmanuel Jaques, “L’Ovomaltine et un cinéaste d’avant-garde. Hans Richter et le film de commande en Suisse”, Décadrages, n° 4-5, 2005, pp.154-166.
8. RICHTER, H., Der Kampf um den Film, Munich, Carl Hanser, 1976 (edición inglesa: The Struggle for the Film, trad. Ben Brewster, prefacio de A. L. Rees, Aldershot: Wildwood House, 1986). Al día de la fecha, no existe traducción francesa. [N. de T.: Tampoco española].











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