Botonera

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7.3.20

VI. "SALIR DEL CINE. HISTORIA VIRTUAL DE LAS RELACIONES ENTRE EL ARTE Y EL CINE", Érik Bullot, Shangrila 2020




Defensa de la vanguardia


Tratado de bava y eternidad, Isidore Isou, 1951



“Con la ayuda de tres plumas de avestruz multicolores, un sombrero arrugado de paja y mi propia bata de baño a rayas, me empeño en transformar a un francés bigotudo que se ríe a mandíbula batiente en la imagen del inmoral Gascon de Alejandro Dumas padre”, escribe Eisenstein en sus Memorias. (1) La escena relata un episodio muy conocido de la historia de las vanguardias: la realización de un cortometraje en ocasión del Congreso Internacional de Cine Independiente (CICI) organizado del 3 al 7 de septiembre de 1929 en el cantón valdense  en Suiza, en el castillo de La Sarraz. (2) Observemos algunas instantáneas de ese rodaje impertinente. El hombre sonriente del sombrero de plumas, con el rostro sombreado por un bigote, se llama Léon Moussinac. Teórico y crítico de cine en el diario L’Humanité, animador del cine-club “Amis de Spartacus”, publicó en 1925 un libro llamado Nacimiento del cine, obra de referencia acerca de la situación y las promesas de un nuevo arte moderno. Encaramado sobre una suerte de taburete a modo de montura, vestido a su vez con la bata de baño, Eisenstein mira fijamente el objetivo, con el mentón en alto y una expresión de conquistador. (En una fotografía de 1928, tomada en Gagri, lleva una bata de baño a rayas igual a esta, y tiene un ejemplar del Ulises de Joyce sobre las rodillas). Con el cráneo ceñido por un yelmo de caballero, un guerrero juvenil utiliza una máquina de escribir como metralleta: la escritura es un arma de propaganda. Se llama Georges Auriol y es el redactor en jefe de la revista Du cinéma, que se convertirá en La Revue du cinéma en 1931 antes de renacer, bajo la dirección del mismo Auriol, de 1946 a 1949. Con un jubón rayado y una bufanda de papel en la cintura, una muchacha encadenada representa a la musa del cine independiente. Se llama Janine Bouissounouse (será, con Hélène de Mandrot, la castellana, la única mujer del Congreso), colabora en la revista Du cinéma y fue la asistente del cineasta Alberto Cavalcanti, presente en el congreso pero ausente en las fotografías. Lanza en mano, la visera levantada, el paladín Hans Richter exhibe sobre su escudo de combate la divisa (en alemán) “Por el cine independiente”. Revoleando los ojos bajo su turbante, Moichiro Tsuchiya, corresponsal parisino de la revista Kinema Junpo, encarna el cine comercial japonés mientras que Jack Isaacs, delegado de la Film Society de Londres, enredado en su armadura, se encorva torpemente como un títere inarticulado sobre los escalones del jardín, entre los reflectores y los geranios (interpreta al arquetipo del productor). Desde los techos de pizarra del castillo, fieles a los preceptos constructivistas, Grigori Alexandrov, el asistente de Eisenstein, y Édouard Tissé, su operador en jefe, filman en picado con su cámara Debrie 35 mm algunas escenas de esa epopeya que narra la lucha de los caballeros por liberar el espíritu del cine independiente retenido entre las garras del comercio y la industria. La opinión de los testigos varía acerca de la personificación de la heroína interpretada por Janine Bouissounouse: fantasma, musa del cine independiente, Juana de Arco. Se atribuye la realización de este filme a Eisenstein, en colaboración con Richter, Alexandrov e incluso Walter Ruttmann (una fotografía muestra al cineasta alemán, con una pequeña cámara Kinamo 35 mm en la mano, en los senderos del jardín). Diversos rumores circularon acerca del devenir de este filme. La cámara no tenía película, el filme se habría perdido. “¿Dónde está este filme ahora? ¿Quién sabe? Algunos dicen que Richter se lo llevó a Alemania para montarlo y que desapareció. Otros aseguran que fragmentos del filme reaparecen de vez en cuando”, escribe Ivor Montagu. (3) Se encontraron algunos fotogramas en los archivos del Gabinete Eisenstein. Más recientemente, el descubrimiento de un recorte de la prensa japonesa de junio de 1930 parece probar que el filme habría sido proyectado en Tokio. (4) Es curioso que el filme alegórico que cuenta la liberación del cine independiente haya desaparecido. El devenir del cine independiente, ¿es virtual, fantasmal incluso? [...]

1. EISENSTEIN, Sergei, “Le camarade Léon”, trad. Jacques Aumont, Mémoires 2, París: UGE 10/18, 1980, p.41 [trad. cast.: Yo. Memorias Inmorales, vol. 2, México: S. XXI Editores, 1992].
2. Dos revistas dedicaron un número especial al congreso de La Sarraz: Travelling, n° 55, “Cinéma indépendant et d’avant-garde à la fin du muet”, Lausana: 1979; y Archives, n° 84, Roland Cosandey y Thomas Tode (dir.), Instituto Jean Vigo, Perpignan, abril de 2000.  
3. MONTAGU, Ivor, With Eisenstein in Hollywood, Nueva York: New York International Publishers, 1967, p.16.
4. COSANDEY, Roland, “Remous à Tokyo: histoire d’une épiphanie”, Archives, n° 84, pp.25-26. 









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