Botonera

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18.11.20

IV. "EN LOS MÁRGENES DE LA HISTORIA DEL CINE. UN BLOG COMME LES AUTRES", Jesús Cortés, Valencia: Shangrila 2020




DALECARLIA
La voz de los antepasados (1919)
y El camino de Dios (1920), de Victor Sjöström



La voz de los antepasados (Victor Sjöstrom, 1919)


[...] Como sucederá muchos años después con Roberto Rossellini, debemos considerar a Sjöström, más que un adelantado a su tiempo o un innovador, un inventor, un descubridor. Con el porcentaje de azar que ello implica, pero también con el reconocimiento de que los resultados le llegaron porque fueron consecuencia de un solitario empecinamiento vital más que de una pulsión retroalimentada por el asombro de sus contemporáneos. Incluso diría que brilla más su arte si se trata de filmes como este díptico donde el elemento sobrenatural, del que viene su lejana fama y que suele servir de aliciente para los escasos acercamientos recientes a su obra, viene absorbido por un espíritu místico-religioso, allí donde hay menos convenciones de género.

La voz de los antepasados ilustra los dos primeros capítulos de la novela, stricto sensu (la perfección misma) caligráfica, codificada, introspectiva, lineal, fervorosa y tradicional. Preludia lo que en El camino de Dios progresa y termina siendo movimiento y contraste de texturas, un sentimental y audaz concatenado de elipsis y flashbacks, un melodrama que bordea la tragedia en todo momento. La combinación socialista-bíblico-dickensiana, estrambótica a ojos de muchos por aquel entonces y que viene acentuada con el paso de los minutos, propicia que lo importante no sean los hallazgos de puesta en escena, sino los fundamentos que la articulan. Dónde se emplaza la cámara, la profundidad que debe tener un plano y también la que puede, pues el reto nace de la necesidad. Por su parte, los insertos quedan realzados como una alternativa pudorosa al primer plano, que hasta bien entrados los años veinte era un recurso más bien obsceno. Alguno de esos insertos resultan bellísimos, como el del reloj de bolsillo roto que luego dará pie a una escena no menos emotiva. El ritmo del caminar, los ademanes de los personajes o el uso de la luz parecen asentados en una tradición de décadas, cuando lo cierto es que se estaba definiendo en ese mismo instante por primera vez [...]





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